Declaración

Me gusta pensar que mi trabajo es por una causa, que no lo desarrollo con el afán de ser ovacionada, la retribución del reconocimiento básico es para mí suficiente. Así, voy escogiendo qué quiero en mi vida. ¿Qué quiero en mi vida? Quiero, deseo honestidad absoluta, es por eso que cuando recibo un trato que considero injusto me hago el recordatorio que eso mismo, ese trato que percibo injusto es una declaración sobre quién ha comportado así conmigo, no es propiamente sobre mí.

Yo sé que podrá haber desencantos y desilusiones con las personas con quienes interactuamos, sé también que a veces no aprecian la bondad que una puede dar y que comiencen a centrarse en nuestros defectos, cosa que me pone triste. Cuando eso me ocurre y para no caer profundo en la tristeza hago un escaneo a mi inventario de experiencias, a mis saberes diminutos, me recuerdo que solo yo sé lo que significa ser yo en realidad y que lo que las demás personas creen o piensan de mí, aunque tengamos una interacción, realmente se trata de una elaboración particular de su propia mente, de sus experiencias, sus metas, de su forma de ver la vida. Eso me da cierta tranquilidad y la posibilidad de no cerrarme ante los demás.

Por eso trato de mantener la paz conmigo misma, de plano soltar mi carga de equivocaciones, simplemente aceptar mis errores, que por supuesto los tengo y ponerme límites de tolerancia.

Algunas acciones que me han sido de utilidad para proveerme de tranquilad son cosas muy sencillas y están a la distancia de un clic: Silenciar, dejar de seguir, apagar, darme de baja, bloquear, alejarme y respirar. Creo que eso me habla de ir en un camino en dirección adecuada, poniendo en primer plano y procurando mi paz interior.

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