Flotante

No me importa, llego a casa y hago lo de siempre cuando estoy sola. Arrojo la mochila sobre la mesa, me agobia ir a clases, dejo caer mi pesadez en el sillón y miro el techo para pensar en nada hasta dormir. Mis orejas se aguzan por el ruido de la puerta cuando entran mi madre y hermanas, no alcanzo a verlas, sólo escucho. Me alteran sus ruidos en la cocina. Tazas, cucharas, acomodo de cosas, sus voces y risas que desconectan mi sueño. Mi cuerpo no responde cuando les grito ─ Aquí estoy, déjenme dormir. Estoy cansada.

A sabiendas que duermo, siguen con su ruido. Parece que lo hacen a propósito. ─ Ya es hora, levántate, ven a la cocina, dicen alargando al pronunciar la a de «cocina». Mi madre habla diferente hoy, su voz es un eco lejano. ─ Déjenme en paz, les digo, pero no escucho mi voz. ─ Demonios, ¡qué pasa! Me levanto, camino o floto, no sé, al fin signo de aire que se cansa y prefiere volar. Recorro sala, comedor, pasillo, baño y en la cocina no encuentro a nadie. Vuelvo de puntillas para no hacer ruido. Me acomodo de nuevo en el sillón y sueltan la carcajada burlándose de no haberlas hallado.

Fúrica, con el sueño espantado se las verán conmigo. Me doy el levantón y corro a la cocina. Nada de nuevo, ni la bolsa de víveres con la que entraron. Todo guardado, incluso las cucharas. Nada ha pasado ahí. Hago clic en el contacto de luz, no hay energía eléctrica, tampoco en la sala. Sigo en una especie de humo, floto buscando a la familia. Me quedo al centro de la sala, giro en mi propio eje y miro buscando algo raro, todo es silencio.

De pronto cae una cuchara en la cocina y escucho que abren la llave de agua. Miro alrededor, sillas en su sitio, cortinas guindas, puertas cerradas, mesa de cristal, cuadro de girasoles de Van-Gogh en el muro, escoba en su lugar, mesa esquinera también y al lado, el sillón donde dormía. ¡No! ¡Qué miedo!, ─ ¿Quién está ahí? y aguanta mi vejiga la explosión. Todavía me queda una pizca de dignidad, me desplazo despacio. Con mis vellos erizados me acerco y me inclino. Miro a mis ojos, círculos blancos, abrirse. Mi corazón se derrama.

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